¿Cómo saber si tu hija/o necesita ir a terapia?

«Más vale prevenir que curar»

En numerosas ocasiones los padres y madres tienen muchas dudas acerca de la necesidad o no de llevar a su hija o hijo a terapia psicológica.

En esta sociedad la salud mental está muy invisibilizada por lo que existe una gran desinformación al respecto, sobre todo en la etapa de la infancia y de la adolescencia.

En la mayoría de casos que me he ido encontrado en consulta, los padres y madres esperan mucho tiempo hasta decidirse a contactar con un psicólogo, puesto que creen que lo que están viviendo sus hijos e hijas es «algo normal», «que se les pasará»…

Sin embargo, hay ciertos problemas que si no se atienden desde su inicio tienden a empeorar, aumentando el sufrimiento del niño o niña así como de las familias lo que a su vez, repercuten en la duración del tratamiento que necesitan, llegando a ser mucho más largo de lo que inicialmente podrían haber necesitado.

Por ello, aquí hemos querido resolver estas dudas para que como padres y madres podáis detectar cuándo vuestro hijo o hija necesita terapia y de este modo poder atender esta necesidad.

Para ello, hemos querido dividir este apartado en infancia y adolescencia puesto que las necesidades de cada una de esta etapa vital son distintas y por ello los problemas también suelen ser diferentes.

Todos estos apartados o puntos que vamos a enumerar a continuación son orientativos. Hemos intentado enumerar los problemas más comunes para que los padres puedan hacerse una idea de qué problemas se atienden en una consulta de psicología y qué necesidades necesitan ser atendidas. Una de las cosas que queremos destacar es que el niño no tiene que presentar todos los apartados para acudir a terapia ni tampoco cada uno de los problemas enumerados en cada apartado. Un niño o niña puede presentar varios de ellos o uno sólo y en ambos casos es necesario acudir a terapia psicológica.

INFANCIA

  • Problemas de retraso del desarrollo en la adquisición de ciertos hitos evolutivos: como el lenguaje, la lectura, control de esfínteres …
  • Problemas de relacionarse con niños o niñas de su edad: timidez excesiva, que tienda a pegar a otros niños, que le cueste relacionarse con los demás, hacer amigos o que no le inviten a las fiestas de cumpleaños de otros niños o niñas.
  • Problemas de acoso escolar o bullying
  • Dificultades de Aprendizaje: cuando vemos que el niño o niña le cuesta realizar las tareas del colegio, confunde letras, palabras, le cuesta comprender el significado general de un texto, se confunde escribiendo los signos de matemáticas…
  • Problemas de atención o hiperactividad
  • Falta de motivación a nivel escolar
  • Miedos infantiles: miedo a la oscuridad, miedo a tragar, miedo a separarse de sus figuras de referencia (su padre, su madre, sus abuelos u otras personas relevantes para el niño o la niña), miedo a ir al colegio.
  • Problemas de ansiedad o estrés: que respira de forma rápida, llora con frecuencia…
  • Problemas de celos entre otros miembros de la familia por ejemplo, entre hermanos
  • Preocupaciones: cuando un niño tiene pensamientos, preocupaciones que se repiten una y otra vez varias veces al día (creer que a sus seres queridos les va a pasar algo grave, temor a contagiarse de cualquier enfermedad, actualmente del COVID-19…)
  • Problemas para gestionar la ira o problemas de conducta (pegar, hacerse daño…)
  • Cuando vemos que el niño o la niña experimenta tristeza, que ha perdido la ilusión o motivación a hacer actividades que antes le gustaban, cuando creemos que está más irritable de lo normal (aparentemente sin motivo…).
  • Problemas con la comida o con la imagen de su propio cuerpo: se preocupan por su físico, miedo a engordar, tiene problemas en probar diferentes texturas de alimentos, comen para controlar las emociones, comen mucha cantidad de alimentos en muy poco tiempo de forma impulsiva, se restringen alimentos…
  • Adicción a las tecnologías: niños y niñas que están mucho tiempo delante de pantallas, se enfadan excesivamente hasta llegar a ponerse agresivos (verbal o fisicamente) si se les retira el aparato electrónico.
  • Acontecimientos vitales importantes: nacimiento de un bebé, divorcio/separación, perdida de un ser querido o una mascota…
  • Abuso sexual infantil

ADOLESCENCIA

  • Problemas de conducta alimentaria: miedo a engordar, abuso de dietas, restricción de la comida, pérdida de peso, preocupación por su imagen corporal, realización de ejercicio excesivo, que la persona realice atracones ( es decir, ingesta de una gran cantidad de alimentos en un corto periodo de tiempo), vómito autoinducido, uso de laxantes o diuréticos…
  • Problemas de adicción a sustancias o abuso de drogas
  • Problemas de adicción a las pantallas o a los videojuegos: adolescentes que se pasan muchas horas con el móvil, ordenador, redes sociales, videojuegos… Que en ocasiones experimentan agresividad cuando se les retira el objeto.
  • Problemas en relacionarse con los demás: timidez excesiva, problemas de conducta, relacionarse con gente que puede ser perjudicial para ellos, peleas, problemas con el centro académico…
  • Miedos: a asistir al centro académico, miedo a hablar en público, a la oscuridad, a los perros, a volar, a tragar…
  • Problemas para respetar los limites o las normas (de los padres, colegio…).
  • Problemas para regular las propias emociones cuando vemos que el o la adolescente está sufriendo.
  • Cuando vemos que el adolescente presenta tristeza varios días a la semana, irritabilidad, cuando no encuentra interés o motivación en realizar actividades que anteriormente le gustaban…
  • Dificultades académicas, falta de motivación.
  • Ansiedad o estrés
  • Acoso escolar/Bullying o Ciberbullying (acoso por internet, en las redes…)
  • Relaciones abusivas, tóxicas, maltrato por parte de la pareja o miembro de la familia
  • Abuso sexual y/o violaciones
  • Problemas de control de esfínteres: aunque estos suelen ser más comunes en la infancia también pueden presentarse en la adolescencia.

En definitiva, cuando vemos que nuestro hijo o hija está experimentando cualquier problema o dificultad y teniendo en cuenta que puede estar sufriendo aunque ese sufrimiento para el adulto (en este caso los padres) pueda no ser tan evidente. Ante la duda cómo bien dice el refrán más vale prevenir que curar y es recomendable buscar ayuda psicológica. En nuestro centro ofrecemos sesiones de asesoramiento en principio sin comprometeros a realizar ninguna intervención únicamente como orientación del caso. Tras este primer contacto él o la profesional os recomendará si es necesario realizar cualquier tipo de intervención.